TENDENCIAS: NARANJA

Nota del 12 de agosto del 2020

Adentrándonos en una era de cambio y revolución, nos es difícil determinar a un color como el primordial de la temporada o año. Los ciclos de las tendencias son cada vez más cortos.


Esto es consecuencia de cómo l@s usuari@s y consumidores nos cansamos más rápido de la repetición de tantas tendencias que nos invaden las retinas a diario. Las tendencias crecen más rápido, se hacen masivas en poco tiempo y se expanden globalmente en cuestión de meses o, incluso, días.

Por ende, seleccionar un único color anual referente se convierte en algo ilógico e irreal.


Much@s hablan del verde, del azul, del marrón… pero el secreto del futuro se esconde detrás de una gama de colores mucho más compleja y polémica que estos tonos populares que, además, ya son parte de nuestro día a día.


Al tener que elegir un tono que simbolice y represente el estado global futuro de la moda, mi favorito (sin dudas) es el NARANJA en absolutamente toda su gama. La elección no es aleatoria, mas bien conlleva una investigación de fondo que nos permite enmarcar el futuro y sus características dentro de la múltiple simbología del naranja.

Éste es el color del futuro. El naranja representa tantas ideas variadas que su correspondencia con el presente incierto es perfecta, un presente que se construye a partir de opuestos complementarios.


El color naranja vincula los extremos: lo natural/espiritual con lo tecnológico futurista, y el minimalismo con el maximalismo. La representación de la inmortalidad, a través de este color, es el punto de conexión.

Por un lado, nos encontramos con la invitación a lo sagrado, al paganismo, a las costumbres antiguas provenientes de culturas olvidadas y a la transformación que nos impulsa al cambio y a la fusión con el futuro.


Por el otro, descubrimos que el naranja también está estrechamente vinculado al peligro, al fuego y a la revolución en pos de una transformación desde lo terrenal, en vez de que sea mediante lo espiritual.


El color naranja será la representación de la revolución, tanto de la soslayada como la avasallante, tanto de la espiritual como de la lucha social.

La era de la transformación nos invita a re-plantearnos los estereotipos, los prejuicios, pre-conceptos, las maneras en que nos organizamos, el sistema al que respondemos, nuestro rol como seres humanos y nuestra responsabilidad como motores de cambio.


En lo que a la moda concierne, el naranja será color de nichos. Comenzará proponiendo un cambio masivo, una nueva interpretación del mundo y el sistema como lo conocemos. Invitará a las prácticas sustentables y a la fusión de la moda con la tecnología.


El naranja será ese puente estético que nos permitirá entender que la tecnología y la naturaleza no son rivales, mas bien aliados.

El naranja saturado representará la pureza de la transformación devenida de la ruptura de tabúes (ruptura representada por el color verde). El verde y el naranja serán aliados, así como también lo será con el azul y con el magenta.


El naranja será el punto de unión entre los colores de la década, el punto de unión entre los opuestos.

Las tonalidades más populares comenzarán siendo las menos llamativas y provocadoras, ya que el cambio radical todavía está gestándose. En moda, tenderemos más al uso de terracotas y otras tonalidades de naranja apagadas que reflejen la calidez y variedad infinita de tonos ‘piel’. Esta gama abarcará desde los marrones más oscuros anaranjados hasta los naranjas más pasteles, casi blancos.

Mientras tanto, el naranja vibrante permanecerá en los nichos, acompañado del negro, a la espera de la revolución.


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