TENDENCIAS: LO IRIDISCENTE

Actualizado: jun 30


Encontrar nuestra iridiscencia en el mundo encapsulado en el que vivimos.

En momentos donde la protección es lo primordial, nos olvidamos de fortalecernos por dentro. Círculos y burbujas nos rodean, convirtiéndose en cápsulas asfixiantes y monótonas. Así comienza la necesidad de buscar ese escapismo que anhelamos.


Todo cambio comienza desde las profundidades de nuestro ser, una auto-exploración a nivel mental donde el resultado es el sentimiento de plenitud y armonía que detona en estos colores que reprimimos. El fin es encontrar nuestro brillo y convertirlo en iridiscencia.

El fenómeno de la iridiscencia es un espectáculo visual de una superficie que crea un fenómeno óptico mostrando diferentes colores dependiendo del ángulo desde el que se visualice y que cambian según el punto de vista del observador. Esto también está presente en las burbujas, ese resplandor en la superficie de colores que transmutan.

El color es la propiedad que tienen todos los cuerpos de absorber y reflejar. Esto se define como una percepción visual del cerebro que muestra múltiples fenómenos captados por la visión humana que manifiestan la belleza de la naturaleza.


Los colores iridiscentes son complejos, sinuosos y cambian constantemente como nosotr@s y nos vemos atraíd@s porque se asemejan inconscientemente al agua asociada al escape y la salvación.

La iridiscencia destaca la naturaleza dinámica de muchas señales de color y puede revelar nuevos ámbitos de adaptación biológica.

Georges Didi-Huberman: "El resplandor no es una cualidad estable del objeto: depende del movimiento del espectador y de su encuentro con una orientación luminosa siempre singular, siempre inesperada."

Las prácticas de conocimiento son de carácter individualista para luego pasar a ser comunitarias y encontrar conexiones, pero para lograrlo hay que estar en sintonía con nuestras profundidades por lo que se debe conectar con el propio círculo energético que nos mueve y da vida.

Esta zona es una transición entre el cuerpo físico y el mundo exterior, el aura. Conserva nuestra energía vital y refleja nuestro estado y las situaciones que experimentamos, en un halo de luz de colores, como emanaciones de energía sutil que rodean el cuerpo.


Esta complejidad revela nuestra conciencia, además de todos los aspectos de nuestro funcionamiento físico, mental, emocional y espiritual.


Las capas de nuestra aura varían en color y forma en función de los estados de ánimos y los cambios de conciencia.

El aura de una persona no es inmutable, cambia con el tiempo, con la evolución espiritual y con la influencia del medio ambiente, al igual que el fenómeno de la iridiscencia. Por lo que el fin de nuestra búsqueda y nuestra salvación va a ser formar auras irisadas para, luego, intercambiar energías y conexiones con l@s demás en el estado expansivo.


Cada un@ entra en el aura del otr@, absorbiendo sus energías y dejando, hasta cierto punto, nuestro rastro.


Estas partículas de energía permanecen en suspensión alrededor de nuestro cuerpo en forma de cubierta oval nos protege como una cápsula, pero nos permite la multiplicidad como las burbujas.

En moda esta tendencia se hace visible en todo lo que tenga destellos y que busque reflejar el brillo iridiscente.


Por otro lado, se evidencia este halo de luz del aura en estampados que generan movimiento, patrones psicodélicos haciendo alusión a una parte de la estética de los años 70, colores vivos y efectos translúcidos donde lo difuso es el constante cambio.




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