TENDENCIAS: LA LUNA

Ya tod@s conocemos a la luna y sus características.


Lo que quizás aún no visualizamos u optamos por ignorar, es lo que este satélite nos genera.

Llegando al final de esta etapa donde los reflejos predominan, el concepto de lo comunitario y lo individualista está muy presente y las dualidades se encuentran. No podemos dejar de mencionarla a la luna.

La luna funciona como un refugio, mutable.


Es aquello que brinda luz cuando hay oscuridad, pero que aún así, no posee luz propia.


Es la representación del anhelo, y de la búsqueda.

Si retomamos los reportes de Junio y de Julio, la luna funciona como burbuja y además, se visualiza dentro de nuestra mirada.

Según la astrología occidental, entendemos a la luna como un encuentro de introspección a nuestro mundo interno y emocional, a nuestro mundo familiar.


Nos recuerda a nuestro pasado, al supuesto hogar donde pertenecemos. Donde nos re-marcaban casi sin querer, que todo pasa por la mirada del otr@. Donde lo comunitario y familiar prevalece por sobre todo.

La luna se muestra como algo esférico, aunque no perfecto. Posee sus agujeros y sus marcas. Al igual que el ser humano, desesperado por pertenecer, alejándose de su esencia y des-encontrando su identidad, deseando tapar sus huecos y quiebres.

Sin embargo, la luna nos invita constantemente a la transformación. Como burbuja, busca la protección propia y es perseverante a sus cambios. A medida que el tiempo pasa, lo que conocemos nosotr@s como las fases lunares, reflejan el proceso lento y transformador de este satélite.


Dependiendo el momento de cada fase, nos permite verla de manera completa o simplemente partes de ella, generando así, su protección interna y externa, creando su refugio, donde su proceso comienza a funcionar como un ritual.

Las burbujas y los ojos generan esta unión dentro de la luna ya que juntos, representan nuestras contradicciones, nuestros cambios y dualidades.


La conexión entre ambos nos invita a abrazar quiénes somos, pero aún así protegiéndonos del exterior sin encerrarnos por completo a lo desconocido.

La luna busca un equilibrio dentro nuestro, llevándonos a la aceptación de todo lo vivido.


Dentro de las tendencias micro, visualizamos este concepto transformador dentro de la "imperfección". Las sustracciones, las siluetas y formas irregulares y las circularidades imperfectas son lo que predomina. También en capas que simulan protección y ocultan la visión de nuestro cuerpo o que lo atrapen de tal manera que deforman nuestra figura corporal.

Nuestra luna, es un espejismo del ser humano en proceso de transformación, ya que la misma propone el cambio como condición de todo lo existente.


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