TENDENCIAS: ESTILO INDUSTRIAL

Actualizado: 16 de oct de 2018


Lo relajado y cómodo no deja de ser sensación a la hora de vestirnos. Habiéndose asentado e incorporado el sportswear a nuestra cotidianeidad, era hora de una propuesta nueva, pero que respetase las necesidades sociales y culturales del 2018. ¿Qué podría ser  más acertado que la moda deportiva y los noventas? A esto llegó el estilo industrial, más conocido como “workwear”, a romper con toda estructura.


El estilo industrial se puede entender desde dos vetas artísticas distintas pero complementarias. Una es el uniforme obrero como tal y su resignificación – al igual que sucedió décadas atrás con los jeans Levi’s o borcegos Dr Martens que fueron creados para el trabajador obrero. Y la segunda es la resignificación no de prendas específicas que integran el uniforme, sino de elementos tangibles e intangibles.

La base del workwear actual nace en el 2014 de la mano de dos marcas: Off-White y Vetements. Ambas traducen a la perfección la polémica, la disputa por el diseño “millennial” a precios excluyentes, y sobre todo expresan un entendimiento de la juventud y necesidad social. 


Por ejemplo, el encendedor hecho taco en las botas de Vetements o la utilización del uniforme y logo de DHL en una colección completa de esta marca, la integración de etiquetas explicativas de “cómo usar” o “para qué sirve” en prendas de Off-White, e incluso la publicidad de campaña de Helmut Lang vistiendo a todos los taxistas de Nueva York con el mismo buzo del diseñador.

Cada día vemos más enteritos obreros, riñoneras, pantalones cargo, chaquetas multi-guardado, cinturones industriales, arneses como accesorios, borcegos de trabajador y colores shocking que simulan uniformes de tráfico.


Los colores que definen son estos son neones, el marrón, el khaki, el denim y el azul marino. Pero detrás de tantos componentes de un estilo, detrás de tantas micro-tendencias, se esconde un propósito.


Al igual que una revolución, la tendencia macro no sucede de un día para el otro, es todo un movimiento latente que genera pasiones. Toda tendencia tiene un trasfondo social, porque la moda es algo vívido que fluctúa y evoluciona como cualquier otro modo de expresión creativo.


Las sociedades jóvenes ya no piensan en términos de género, las mujeres uniformadas ya no tienen que tener sí o sí pantalón para sentirse poderosas o imponer su igualdad ante el hombre, y el hombre no debería tenerle miedo al uniforme de pollera (véase colección de Jil Sander Primavera 2019 Menswear). El estilo industrial se inspira y toma elementos de uniformes de trabajadores comunes. El interés por vestir así se traduce en una necesidad de uniformidad y pertenencia. El fin es transmitir que, al fin y al cabo, somos todos iguales y, el cuerpo es un cuerpo y se puede vestir como quiera y todos podemos usar lo mismo sin sentir que algo tan elemental como la vestimenta genera discrepancias y discriminación social. El estilo industrial traduce integridad.

(artículo escrito para Lookea)

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