TENDENCIAS: 3 QUE SOBREVIVEN


Las tendencias son cíclicas, pero todos sabemos que hay algunas que se instalan y no parecen irse. En esta vuelta, seleccionamos tres tendencias difíciles de desarraigar de nuestras costumbres.


1) LOS OUTFITS MONOCROMOS

Esta idea de vestirse del mismo color de pies a cabeza fue elemental hace unos años y este 2020 está de vuelta. A pesar de que, actualmente, el mix&match propio de los 70s y 80s es furor… los extremos conviven siempre.

Hace algunos años veíamos que la moda era usar un mismo color o tonalidad en trajes y conjuntos invernales. Las marcas y el street style internacional nos invitaban a combinar sweaters en colores pasteles con un pantalón recto o palazzo haciendo juego. Incluso, se sumaban zapatos/botas blancas para seguir la línea del mismo tono. También, en monocromos más oscuros elegíamos zapatos del mismo color, o en su defecto en gris, negro o marrón.

Esa modalidad tan formal se fue descomponiendo temporada tras temporada y, hoy (previo a la cuarentena mundial), la comodidad y el leisurewear es la norma. Entonces, las combinaciones monocromáticas las usaremos en sets de buzo + jogging + medias + zapatillas deportivas o borcegos.

El detalle estará en agregar algo de brillo que contraste e ilumine con accesorios en dorado o plateado. Los favoritos son: cadenas largas usadas como tobillera, brazalete y/o collar.

EL MINIMALISMO

De la mano del normcore, después de más de tres años de puros excesos y exageración… el nuevo minimalismo viene a desterrar los 80s. Esto es algo que comienza a divisarse soslayadamente. Es una tendencia propia de la identidad y bajada de línea que nos da uno de los estilos asiáticos más populares (específicamente el coreano).


Gracias al retorno de una moda más simple que se basa en la afirmación y expresión plena del estilo propio sin distracciones, lo voluminoso es dejado de lado y reemplazado por BÁSICOS.

Nuevamente, los extremos conviven este 2020. Estarán aquellos que recurrirán al color, las texturas y los estampados para darle vida y alegría a la vida post-pandemia. Y, por otro lado, estarán quienes optarán por invertir su energía y pasión en otras cosas que no sean la moda.

Esta pandemia despierta sensaciones extremas que nos llevarán a reacciones muy opuestas: La ansiedad, las compras compulsivas para llenar vacíos, el intentar darle color a la vida desde lo material, la soltura y naturalidad, el romper reglas que ya no tienen sentido ni entendemos siquiera por qué las seguimos…

También, es posible que otros nos descubramos invirtiendo nuestro tiempo en otras actividades que nos llenan más el alma (que habíamos olvidado por completo), nos centraremos en la conexión y la solidaridad más que en el egocentrismo, nos abriremos a un mundo sensible y evitaremos distracciones y sobrecarga de información y estímulos.

Esta última vertiente es la estrechamente vinculada al minimalismo post-pandemia. La ropa, las tendencias y el consumo tal y como lo conocíamos comienza a pasar (finalmente!!!) a un segundo plano.

EL CUERO ATEMPORAL

Hablando de cambios en los hábitos de consumo, la sustentabilidad no sólo depende de cuánto o cada cuánto compramos. El qué, cómo y de dónde también influye.


El cuero siempre fue una textura vigente que nos facilitó capas de protección en distintas décadas a lo largo de la historia. Pero, a medida que fuimos tomando consciencia sobre la industria, nos re-planteamos su origen y uso diario.

En mi opinión, soy fiel promovedora de consumir cuero vintage. Cuando un producto ya existe, lo mejor es re-utilizarlo y sacarle el mayor provecho posible. Dejar de usar cuero no es la solución. Dejar de fabricarlo, sí.

La ventaja que tiene esta piel es su versatilidad y durabilidad. Por eso también es tan fácil re-utilizarlo y encontrar tipologías muy antiguas en excelente estado. Incluso, hay empresas que se dedican específicamente a limpiar y “curar” las prendas o accesorios de cuero, para poder mantenerlas en excelente estado. El cuidado de las prendas que ya poseemos también es parte de ser consumidores responsables.

Y, para aquellos, que por ideología prefieren evitar su uso al 100%, la tendencia puede seguir siendo aprovechada gracias al avance tecnológico. El eco-cuero nos permite generar un efecto visual de textura muy similar al cuero, sin tener que fomentar su continua fabricación. Incluso, el eco-cuero tiene la ventaja de ser flexible y, convenientemente, usado en primavera/verano, ya que no abriga tanto como el cuero original.

Las tendencias son cíclicas, y la nueva propuesta de la industria es poder re-significarlas sin tener que desecharlas. El consumo consciente es el eje que impulsa una nueva interpretación de lo que puede llegar a ser la moda en unos años.


(artículo escrito para Lookea)

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