TENDENCIAS: NEÓN


Vuelve lo que jamás pensamos que volvería. El neón empezó a re-aparecer soslayadamente con la moda de las camperas rompe-vientos deportivas y el nuevo estilo industrial, pero qué es lo que hace que una gama de colores tan poco combinables y tan llamativas retornen no sólo en las pasarelas sino en las calles...


Esta forma de vestir que representaba lo anárquico y reaccionario de la sociedad de consumo ahora es tomada por las mismas marcas que se apropian del anti-consumo y lo satirizan. Hoy en día, todo nos aburre y los ciclos de tendencias se acortan cada vez más. La paleta usual de colores ya no es suficiente y hay que innovar temporada tras temporada.

El color neón nace a mitad del 1800 al descubrirse la luz brillante tubular. Su origen nos permite entender su correspondencia directa con la tecnología y sus avances. Lo digital es, cada vez más, parte de nuestras 24 horas del día. Ya nos es difícil realizar actividades diarias sin dispositivos electrónicos. Por ende, no es usual toda esta alabanza a los noventas que hace apología de la tecnología (década del boom de internet y del nacimiento del individuo como usuario).

Siempre se mantuvo una estrecha relación entre el color neón proveniente de la luz y todo lo que nos remite a la tecnología, sobre todo hoy que vivimos pegados a una o varias pantallas emisoras de luz. En los cincuentas la incandescencia lumínica se apoderó de Times Square, y abrió las puertas a un nuevo movimiento de re-significación del objeto. La esencia tonal del pop-art de los años sesentas es el color neón, y de ahí en adelante el avance de esta gama fue imparable.

En los años 2000 se le otorgó al movimiento cultural del rave y las fiestas electrónicas (vínculo constante con la alucinación, el destello lumínico y el placer del éxtasis). Pero, también, el neón siempre fue asociado a los uniformes industriales, a la alerta y a la atención. Los trabajadores usan estos colores para resaltar, para que se los vea y se les permita trabajar sin correr peligro.

Hoy, el neón lo usamos tácitamente para resaltar y para demostrarle a los otros que acá estamos, trabajamos y nadie nos puede pasar por encima; pero también nos acerca a esa nostalgia propia de los comienzos de la tecnología, a esta nueva moda que retoma los principios de los 2000 donde el brillo, la iridiscencia y lo deportivo eran los pilares y todos lo anhelaban.

Después de pasar por unos años de limpieza minimalista y extremos de simpleza en colores, morfologías y estéticas (maneras de tapar una realidad tecnológica que avergonzaba a muchos), el 2019 está preparado para representar los excesos en todo sentido y en todos los aspectos, para aceptar y asimilar nuestra historia cultural en vez de negarla. “Menos es más” ya no es un valor para las próximas generaciones.

Este es el comienzo de un cambio de paradigma estético que venía arrastrándose desde hace mucho tiempo; y el neón es el comienzo y lo más "mainstream" de esta moda trash de los 2000.


(artículo escrito para Lookea)

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