LOS ESPEJOS

Todo reflejo en el espejo es una distorsión siendo un desequilibrio o una desproporción en la percepción.

El espejo es un sistema óptico constituido por una superficie en la que se reflejan los rayos luminosos.


Durante milenios, los espejos se han utilizado para contar el futuro, ver el pasado o buscar la verdad, pero los espejos esconden más historia y creencias de las que muestran, son símbolos mágicos de la memoria inconsciente.

En tiempos pasados eran empleados como ventanas hacia el futuro donde las brujas usaban los "espejos mágicos" para después escribir sus oráculos con sangre, o los antiguos sacerdotes para ver el pasado, el presente y el futuro. También como un puente a otro mundo, donde Tezcatlipoca era el señor de la noche, el tiempo y la memoria ancestral, y usaba espejos para cruzar entre el reino terrenal y el infra-mundo.

El espejo es símbolo de la imaginación o de la conciencia, ya que tiene la capacidad de reproducir los reflejos del mundo visible en su realidad formal, relacionado con el pensamiento siendo un vehículo mental donde se produce la auto-contemplación y reflejo del Universo.

En este sentido, el espejo se relaciona con el simbolismo del agua reflejante y el mito de Narciso junto con la Luna, precisamente porque recibe las imágenes como lo hace la Luna para con la luz solar.

Se relacionan con la psiquis de la naturaleza y del ser humano, en el que el espejo es una puerta a esa otra dimensión que es el mundo astral.


Pero todo tiene una contra-cara. La dualidad es la propiedad de lo que es doble o contiene en sí dos naturalezas, dos sustancias o dos principios que conllevan los reflejos, siendo estos la base de la desvirtuación y distorsión de realidades.

Todo se construye a partir de la vieja superstición de que los espejos son una puerta de entrada para los espíritus malignos. Esto es una creencia común en algunas culturas antiguas que entienden que el alma humana radica en la sombra y los espejos reflejan el "alma oculta" o la verdadera naturaleza de la persona reflejada en el espejo.

Esta creencia ancestral puede relacionarse con el “síndrome del espejo” que condice con los comportamientos que tenemos las personas en relación a nuestra propia imagen, distorsionándola hasta llegar a ver defectos o magnificar aquellos que creemos tener.


Este reflejo es simplemente una proyección de nuestro estado interno que varía dependiendo nuestra concepción y contexto, producto de una distorsión a nivel cognitivo y una respuesta a estereotipos socio-culturales.

Buscar la auto-conciencia, entendida como esa capacidad de “darse cuenta de sí mismo” lleva tiempo y trabajo interno para luego verlo reflejado. Así y todo, somos seres cambiantes. Fluimos en un dinamismo constante. Por ende, siempre tenemos la posibilidad de percibir algo nuevo en ese reflejo.


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